¿La noche es nuestra...? Sí... ¡Y la despensa también...! Lo digo más que nada porque creo que si los nocturnos algo tenemos en común, sobre todo aquellos que tenemos una nevera, es un caprichoso apetito. Admitamoslo: no hay fruta más sabrosa que la fruta prohibida (por muy rancia que esté...). Y si además de nevera, la obviada casa (a la que nos dedicamos sin o con descanso según los casos, los días, etc), tiene un estupendo restaurante... En fin solo de pensarlo, se me hace la boca agua: jamoncitos, papas, bocadillos con el pan aún crujiente y los ingredientes ya debidamente laminados, bollos calientes (¡yo me los preparo...!), zumos recién exprimidos -esto no siempre es posible... ¡Y por supuesto, Coca-Colas frescas!
Cada uno con su adicción. Pero a poco que lo pensemos, no hay nada más esperanzador y placentero que, poder servirse una cena fresca, esto por supuesto a la más que relajante y reconfortante sombra de ojos molestos, el todo regado con un café o una Coca-Cola vitamínica que un buen pitillo fumado en zona no fumadores ayudará a digerir. Naturalmente y puestos a soñar, aunque no tanto (algunos sabrán), un final de noche a modo de sobremesa (es decir, casi toda la noche) pasado ante un televisor de un mínimo de 32 pulgadas cuya antena capte canales temáticos, sería por así decirlo digno de la más alta realeza nocturna y taciturna. Y si por encima de todo, cual punta del iceberg ubicado en la cima del himalaya, no pasaran clientes, ya fuera porque se hubieran ido todos a la cama o a la mierda (lo cual implicaría bancarrota del hotel), entonces, mis queridos compañeros, posiblemente no estaría escribiendo estas lineas...
Pero lo cierto es que las estoy escribiendo. Supongo que significa que entre piti y piti, me pareció una excelente idea poder poner encima de la mesa nuestro (¿jodido?) imperio... Y lo llamo imperio por obsequiarle letras de orgullo. Ciertamente un imperio pocas veces envidiado y muchas más veces repudiado, sin tierra , e incluso sin patria (¡sí, ya sé: ¿quién coño quiere un patria nocturna?). Pero un imperio, que a poco que queramos entenderlo o imaginarlo, la noche, y si es imperio desde luego será nuestro, que a pesar de no poseer ninguna tierra, o debería decir precisamente gracias a ello, tampoco posee ninguna frontera (¡más allá de la horaria -no me jodan la parábola señores...!).
Es posible que aquí, ahora o entonces, podamos hablar de aquello que la noche esconde a todo el mundo salvo a nosotros... y es que la noche, por ser nuestra, no nos esconde absolutamente nada: ni los escarceos de un artista colocado, ni las lágrimas de un gigoló desesperado con su clienta, ni las peleas muchas veces violentas de una pareja de enamorados...
Cambio,
Ludwig.
viernes, 6 de marzo de 2009
lunes, 2 de marzo de 2009
Sobre esto..
Nocturnos. Nocheros. El de la noche. En el mundo al turno de noche se lo conoce por "Graveyard Shift" que vendría a ser algo así como "Turno del Cementerio". Nosotros trabajamos en ese turno. El que nadie quiere. Por el que todos se apiadan de nosotros diciendonos "ay, que duro debe ser". Hoy a toda esta gente les venimos a decir que trabajamos en este turno porque queremos. Porque nos gusta. Porque nos enorgullecemos de ser unos nocheros.
Somos un grupo de personas que tienen algo en común -el trabajo de noche- y se juntan para contar lo que no se cuenta. Nuestros ojos están abiertos mientras los tuyos están cerrados. Por eso vemos cosas que no se ven, y por eso las vamos a contar. Esa es la premisa inicial de este blog. La idea, en principio, está buena. Funcionará? Eso lo sabremos solamente leyendo lo que viene a continuación.
Somos un grupo de personas que tienen algo en común -el trabajo de noche- y se juntan para contar lo que no se cuenta. Nuestros ojos están abiertos mientras los tuyos están cerrados. Por eso vemos cosas que no se ven, y por eso las vamos a contar. Esa es la premisa inicial de este blog. La idea, en principio, está buena. Funcionará? Eso lo sabremos solamente leyendo lo que viene a continuación.
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